ACERCA DE · EMPRESAS
Nadie les quitó nada a los Estados: fueron ellos los que no asumieron el Programa, y cedieron el derecho a quien pudiera sostenerlo durante generaciones. Toda expedición parte bajo una de las tres — y esa elección cambia cómo te habla el juego.

«Cada mundo es una mina.»
Nacida de la fusión de los últimos conglomerados energéticos terrestres y los ingenieros de Marte. Su filosofía: la única forma de conquistar las estrellas es la explotación intensiva. Cada planeta es una mina, un reactor, una batería al servicio de la expansión.
Sin humanos en el bucle. Toda decisión es una optimización, toda baja un dato, toda orden una directiva. Los colonos saben que están a las órdenes de un algoritmo, y eso se nota en cómo aceptan las órdenes. Sus colonias son fortalezas industriales: capaces de resistir, frágiles en lo humano.

«Cada mundo es un hogar potencial.»
Una alianza de comunidades científicas, biólogos de Titán y filósofos de Europa que vieron en la colonización un acto de sembrar vida y cultura. Si el mundo no se puede cambiar, se cambia la forma de vivir en él.
Un consejo humano-IA delibera antes de que las órdenes bajen. Ese comité son las cuatro sillas del módulo orbital: gente como ellos tomando decisiones. Más lento, más legitimado. En la dificultad más alta, con la órbita desierta, Aurelia se queda sin consejo.

«Cada mundo es una apuesta.»
Comerciantes, exploradores libres y antiguos colonos marginados de las grandes potencias. No tenía una luna propia: tenía todas a medias. No confía en gobiernos ni en corporaciones centralizadas; la supervivencia se gana con astucia, comercio y riesgo calculado.
Opaco. Los colonos no saben si quien decide arriba es una IA, un humano o un consejo: las órdenes llegan firmadas solo como «Mando». Esa opacidad es su rasgo y su recurso. Los enemigos tampoco saben con quién tratan. Hasta el nombre lo tomó prestado: «Kraken» ya estaba escrito en las lunas de las otras dos.
EN EL JUEGO
El Centro de Comando es mecánicamente el mismo en las tres, y la UI funcional también. Lo que cambia es quién te habla, cómo justifica la orden y cómo te contestan los colonos — y el sesgo de partida con el que empiezas.
El dialecto de vuelta
Las órdenes bajan con la voz de la Empresa, y las respuestas suben con ella. Es el canal por el que percibes el ánimo de gente a la que no puedes ver: lo que ocurre dentro de una estructura no se renderiza jamás. Mismo contenido en todos los escalones; lo que decae es la cortesía.
El silencio no es desobediencia: en el último escalón el colono va y hace el trabajo. Simplemente ha dejado de hablarte. Y el acuse nunca filtra el instinto de supervivencia: la escala dice cómo está el colono, nunca qué hará.
Con Aurelia ves llegar el derrumbe de lejos.
Con Kraken no lo ves venir.
| Aurelia | Xanadu | Kraken | |
|---|---|---|---|
| E0Fórmula plena | «Entendido, comité. Manos a la obra.» | «¡Sí, Señor! ¡A trabajar!» | «Ejecutando.» |
| E1Recorte | «Entendido, comité.» | «Recibido. En marcha.» | «Ejecutando.» |
| E2Mínimo funcional | «Voy.» | «Recibido.» | «Sí.» |
| E3Reserva o demora | «Cuando acabe el turno.» / acuse tardío | «Recibido.» (tarde) | — |
| E4Silencio | Morales — (sin respuesta) | Morales — (sin respuesta) | Morales — (sin respuesta) |
Morales es un colono de ejemplo: la tabla muestra cómo acusa recibo de la misma orden en cada Empresa. El silencio es la excepción — en el último escalón las tres escriben exactamente lo mismo.